Dinamarca, el país de los cuentos

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El país más pequeño de Escandinavia, y el reino más antiguo de Europa, por cierto, uno de esos extraños casos en los que todo parece funcionar sobre raíles, a la perfección. Dinamarca es un lugar tranquilo, apacible y con una calidad de vida envidiada por muchos.

A veces se la conoce como “El País de los Cuentos”, y no sólo por ser una nación de pequeñas ciudades y pueblos encantadores y bien conservados, sino porque además es el lugar de nacimiento del gran Hans Christian Andersen. Aunque por supuesto no todo son paisajes idílicos por los que podría pasear el patito feo, casitas de campo y pastos verdes hasta donde alcanza la vista llenos de gigantescos aerogeneradores. Dinamarca es de todo menos aburrida.

Es un país puntero en diseño, puede que incluso cuna de lo que se conoce como diseño moderno, ya sea en el apartado gráfico, industrial o arquitectónico. Y los daneses son igual de transgresores en el cine, algunos de los realizadores más provocativos del séptimo arte son de aquí (¿alguien conoce a Lars von Trier por ejemplo?). Incluso en el mundo culinario son especialmente creativos, uno de los mejores restaurantes del mundo, el Noma de René Redzepi, está en Copenhague.

Y hablando de la capital, la ciudad es posiblemente su mayor atractivo turístico. En una mezcla excitante de lo antiguo y lo vanguardista, lo clásico y lo peculiar, Copenhague tiene mucho que ofrecer. Incluso para satisfacer al más exigente de sus visitantes. En definitiva, un país de cuento.

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Dinamarca - hoteles y bed & breakfast

Dinamarca es un país de costumbres muy tranquilas, salvo Copenhague que tiene más ambiente y vida nocturna, y donde podemos encontrar hoteles con encanto con una miscelánea de características, unos hoteles son ultra modernos y de diseño, otros son mansiones románticas y otros son hoteles funcionales, correctos y divertidos. En el resto del país encontramos muchas casas reformadas, antiguas posadas y hostales con un característico aire acogedor.

Dónde ir en Dinamarca

Dinamarca no sólo es famosa por ser la cuna de los juguetes Lego, también se conoce como el país más feliz del mundo. Puede que sea por las muchas opciones que tenemos a la hora de visitar sitios encantadores, casi demasiados si no se dispone de tiempo suficiente.

La capital, Copenhague, es una ciudad moderna y cosmopolita, con una gran oferta de hoteles design y hoteles con encanto, famosa en toda Europa por su ambiente pero que aún conserva ese toque clásico típico de los países del norte del continente. Así que por supuesto no todo se reduce no todo se reduce a la archiconocida estatua de la sirenita en Langelinie. Podemos optar por dar un paseo por Tívoli y dejarnos maravillar por el encanto de uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo. Y en ningún caso podemos perdernos Nyhavn, el famoso canal de Copenhague y una de sus postales más famosas.

Si lo que queremos es aprender más de uno de los episodios más emocionantes de la historia medieval europea podemos visitar Roskilde y su famoso museo vikingo. Y ya que estamos en la ciudad no podemos dejar pasar su preciosa catedral, lugar de sepultura de la mayoría de reyes daneses.

Y si tenemos en mente visitar Jutlandia, la parte continental del país, las posibilidades de alojamiento son muy variadas. Aarhus es la segunda ciudad más grande del país, una urbe muy juvenil y llena de estudiantes. En ella podemos ver Den Gamble By, la ciudad vieja, o el MOMU, Moesgaard Museum un museo espectacular integrado en la naturaleza.

Gastronomía

Tradicionalmente, la gastronomía danesa se servía de ingredientes básicos como la leche y las patatas pero poco a poco su cocina ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que es hoy en día: un perfecto balance entre tradición y vanguardia. 

Entre los platos que hoy en día se siguen encontrando en los hogares daneses están la sopa de pan a la cerveza o “øllebrød”, la sopa de guisantes secos o “gule ærter” y el picadillo de carne o “finker”. 

Desde los años 60, la cocina del país se ha abierto nuevos caminos culinarios gracias a la prosperidad del país. La influencia de los Estados Unidos se manifiesta en la proliferación de las ensaladas, la barbacoa y de los precocinados a base de pollo. Así mismo, la cocina italiana ha ido extendiéndose a través del consumo de pizza y de pasta.

En Dinamarca la comida principal es la cena. En el almuerzo – generalmente tomado fuera de casa – los daneses acostumbran a comer tan sólo un bocadillo, como un "smørrebrød", compuesto por pan de centeno untado con mantequilla acompañando a un trozo de pescado, carne o queso. El desayuno suele consistir principalmente en algo de cereal, fruta y queso.

La repostería danesa ocupa un importante papel en la gastronomía. Cabe mencionar el “kransekage”, un bizcocho hecho de almendras; y el pastel de manzana con pan rallado, mantequilla y confitura.

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