Islas Jónicas: el paraíso de Ulises

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Este archipiélago del Mar Jónico, que consta de siete islas principales – Corfú, Paxos, Léucade, Ítaca, Cefalonia, Citera y Zante – forma parte de una cordillera parcialmente sumergida en el océano. Y esto es solo el principio de la magia de este bellísimo lugar. Como consecuencia de ello, el relieve que podemos encontrar es muy accidentado, de costas abruptas, y repleto de pequeñas y encantadoras calitas, bahías y cabos.

El clima que disfrutan las islas es mediterráneo aunque suavizado por la influencia del mar, por lo que la temperatura – aunque calurosa, casi propia de un clima subtropical – no tiene grandes variaciones. Otro de sus grandes atractivos.

Y qué podemos decir de sus aguas, de un intenso color turquesa y una claridad que compite con la de cualquier playa del Caribe, que harán las delicias de los bañistas y los amantes de los deportes náuticos y la pesca por igual. 

Esta región, además, está presente desde la “primera página” de la historia griega antigua. Por estos mares navegaron Ulises y su tripulación a su regreso de la Guerra de Troya en la Odisea, mientras trataban de llegar a su hogar: Ítaca. Se trata de una tierra que se mezcla con la mística, de parajes tan bellos que han inspirado a artistas, filósofos y poetas desde hace miles años.

Pero todo lo que digamos es poco, es difícil hacer justicia a este pequeño paraíso del Mar Jónico. Recomendamos encarecidamente que lo descubras por ti mismo, estamos seguros de que te sorprenderá.

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Islas Jónicas - hoteles con encanto

Esta región de preciosas islas en el Mar Jónico de escarpados acantilados y frondosa vegetación que se refleja en sus aguas turquesas, playas de arena blanca, pueblos encantadores y pequeñas ciudades que rebosan historia, ha sido fuente de inspiración para personajes de la talla de Homero, que situó aquí las últimas etapas del viaje de Ulises de vuelta a casa. No nos extraña que quisiera volver, ya que, desde Corfú hasta la pequeña Paxos, esta zona del Mediterráneo es poco menos que un paraíso terrenal. Descúbrelo por ti mismo gracias a la cuidada selección de hoteles con encanto en las Islas Jónicas que te trae Secretplaces. Los mejores alojamientos para que puedas disfrutar de una estancia inolvidable.

Dónde ir en las Islas Jónicas

Corfú, según Homero la última etapa de Ulises a Ítaca, es el mayor centro de población dentro de las Islas Jónicas, además de uno de los destinos más apreciado en el Mediterráneo por sus encantos naturales y su clima. A la lista hay que sumar las estupendas aguas claras, las infraestructuras, sus pueblecitos encantadores y su pintoresco carácter cosmopolita.

La ciudad homónima, situada en el lado este de la isla, es un antiguo centro medieval maravillosamente conservado, por lo que será un destino excelente para aquellos que busquen conocer un poco más de la historia antigua de la región. Conviene visitar la plaza Spianada – una de las más grandes de Grecia – el Museo Arqueológico o el Museo de Arte Bizantino. 

Al sureste podrás encontrar preciosos pueblos tradicionales además de playas espectaculares. Por todo el litoral oriental destacan algunas como Kerasia, Nisaki o Benitses. Mientras que en la zona oeste las más bonitas son Arillas o Paleokastritsa.

Si quieres disfrutar de un auténtico vergel de rica naturaleza, cuevas y manantiales de aguas subterráneas, Cefalonia es el destino perfecto para ti. Se trata de la isla más grande del archipiélago, rica en hallazgos arqueológicos y separada de Ítaca solo por una pequeña franja de agua. Puedes visitar el Parque Nacional del Monte Enos además de su capital, Argostoli, una pequeña y encantadora ciudad. 

Son imprescindibles la plaza histórica de la Campana, la Escuela Filarmónica o el faro de los Haghii Theodori. Y merece una parada la laguna de Koutavos, en la que podrás encontrar restos de la antigua Cranea. Y, como no podía ser de otra manera, sus playas. Sobre todo las de Platys y Makrys Yalos o Gradakia y Kamaroules.

Y Zante famosa, además de por su precioso entorno natural, por la presencia de una especie animal en la isla: la tortuga boba. La capital, del mismo nombre, perdió gran parte de su patrimonio en un devastador terremoto en 1953, pero conserva aun así gran parte de su encanto además de – sorprendentemente – muchos edificios históricos.

No puedes perderte las famosas Galazies Spilies, cerca del promontorio de Skinari, cuevas marinas de color azul que se encuentran entre las más famosas de toda Grecia. Y por si te quedas con ganas de más, al sur se encuentra otra cueva llamada Xynghia, en la que puedes encontrar una fuente natural de aguas sulfúreas. Y sus pueblos tradicionales, que se encuentran en el interior de la isla, y los pueblecitos de pescadores de la costa, en los que podrás admirar la singular arquitectura local además de la hospitalidad de sus habitantes.

Dentro de las playas, las más conocidas son: Kryoneri, en el norte, o Navagio – o playa del Naufragio – reconocida como una de las más bellas del mundo.

Gastronomía en las islas Jónicas

La cocina tradicional griega es una de las más ricas y apreciadas en todo el Mediterráneo. Por su cercanía a Turquía o a los Balcanes, toma diferentes influencias culinarias que la han hecho enriquecerse de una manera admirable. 

Al igual que en todo el Mediterráneo el ingrediente indiscutible, y presente en la inmensa mayoría de las recetas, es el aceite de oliva, de gran calidad. Los productos frescos, de la tierra o el mar, resultarán en sabrosos – y lo más importante: por lo general sanos – platos. Las aceitunas, el queso – algunos tan conocidos como el Feta – y todos los lácteos en general – quién no conoce el famoso yogur griego – el arroz y verduras como el pepino o el tomate, y carnes como la de cordero, harán las delicias de los gourmets más exigentes.

Algunos de los platos más representativos son las Moussaka – una especie de “lasaña” hecha con láminas de berenjena y carne de cordero – el tzatziki – una salsa hecha de yogur, pepino, zumo de limón y ajo – o el Souvlaki – brochetas de carne de cerdo o ternera. 

Y respecto a los productos regionañes destacan el Ladotyri – un queso en aceite – el vino de Zante, el Bourdeto – pescado cocinado con cebolla, ajo y pimiento rojo picante – la Titsibyra – una especie de cerveza de jengibre - y dentro de los dulces el Mandolato – una especie de turrón – y los dulces de frutas como el Kumquat.