Viena, la ciudad imperial

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Viena es una ciudad muy especial, una gran metrópoli y un barrio acogedor a la vez. Este contraste se refleja en la mezcla de modernidad cosmopolita y valores tradicionales que caracteriza a la capital austríaca. Como antigua ciudad imperial, Viena cuenta con innumerables y magníficos atractivos, edificios históricos y museos. La Ópera Estatal, el Palacio Imperial de Hofburg, el Palacio de Schönbrunn, la Catedral de San Esteban, la casa Hundertwasser y el museo Albertina son paradas obligadas para todo aquel que la visite. Pero también hay que tener en cuenta el ambiente único que se respira en los diferentes distritos de la ciudad, que te hace sentir parte de algo muy especial lleno de encanto y carisma. Nuestros hoteles en Viena están repartidos por toda la ciudad desde en el centro, cerca de la Catedral de San Esteban, en el acogedor 7º “Bezirk” (distrito), o cerca de la flamante área de Naschmarkt. En cada uno de ellos podrás experimentar un poco de Viena, ya sea su tradición y su historia, buen gusto, la famosa serenidad vienesa o su excelente cocina… ¡Y por supuesto mucha hospitalidad!

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Viena - hoteles con encanto y apartamentos

Viena tiene un gran número de hoteles y apartamentos que ofrecer, todos con ese toque único, mezcla entre modernidad y tradición, tan característico de esta sofisticada ciudad imperial. La oferta es muy variada y puedes elegir entre pequeños y acogedores hoteles boutique perfectos para una escapada romántica, otros más lujosos y señoriales, modernos y flamantes hoteles de diseño… La elección es tuya, ¿Quieres sentirte como Sissi Emperatriz, hospedarte en un encantador hotelito en el centro o prefieres un apartamento? En cualquiera de ellos podrás disfrutar de la experiencia vienesa que te ofrece Secretplaces. Deléitate con la elegancia de la ciudad del vals.

Dónde ir en Viena

Solo el nombre de la ciudad ya es muy evocador, trae consigo imágenes de bailes aristocráticos en palacios de ensueño, la música clásica... Pero la realidad de Viena es muy diferente hoy en día porque, aunque conserva ese toque señorial de capital del Imperio austro-húngaro, también se trata de una ciudad moderna y acogedora, con mucho encanto, y las opciones a visitar son muy variadas. Desde los edificios clásicos de singular belleza arquitectónica hasta encantadores parques y casas dalinianas. Los palacios de la ciudad son impresionantes, como el Schönbrunn, el Holfburg, (residencia habitual de la dinastía Habsburgo), o el Palacio Belvedere. Y por supuesto, en la capital mundial de la música clásica no podía faltar la Wiener Staatsoper, (Ópera Estatal de Viena), un edificio neo renacentista que fue parcialmente destruido durante la Segunda Guerra Mundial y posiblemente la ópera más famosa del mundo. 

Si visitas Viena no puedes dejar pasar la oportunidad de la Cripta Imperial, en la que puedes ver el sarcófago del emperador Francisco José entre otros muchos; el precioso Stadtpark, un parque abierto en 1862; o la Hundertwasserhaus, un bloque residencial verdaderamente pintoresco y colorido. Y por supuesto, y por honrar la memoria de uno de los mejores compositores de todos los tiempos, puedes visitar la casa de Mozart en la calle Domgasse.

La ciudad tiene una vida muy animada en las calles, si quieres conocerla mejor puedes visitar algunos de los muchos “beisl”, las tabernas típicas vienesas, y si el tiempo lo permite, uno de los “shanigarten” o terrazas en las que pasar un buen rato mientras tomas algo.

Gastronomía en Viena

Como antigua capital Imperial, Viena fue durante siglos el centro neurálgico y la ciudad más influyente de gigantescos territorios muy diferentes entre sí. Hoy en día eso se ha traducido, por suerte para todo turista que recale en la ciudad, en un mosaico de influencias muy variadas, incluso en la cocina, y por ello los vieneses se muestran muy orgullosos de su tradición gastronómica. No puedes dejar de probar el Gulasch, un guiso de carne y verduras sazonado con pimentón, acompañado de fideos o unas bolas de masa hervidas llamadas Semmelknödel, ¡está delicioso! El Tafelspitz, carne de buey cocida en caldo; el Schweinsbraten, cerdo asado; o el Schnitzel, un enorme filete de carne de cerdo empanado, el plato vienés por excelencia, harán que se te haga la boca agua. Te recomendamos acompañarlos de una buena cerveza de la región.

Para los golosos que visiten la ciudad, enhorabuena, Viena es conocida en el mundo entero por sus postres. Por ejemplo la Sachertorte, una tarta de chocolate con una fina capa de mermelada de albaricoque; los Palatschinken, crepes dulces con distintos rellenos y el famosísimo Strudel, un pastel de masa en capas y normalmente relleno de manzana (en ese caso, Apfelstrudel). También cabe mencionar las llamadas “bolas de Mozart”, unos deliciosos bombones rellenos de pistacho, y un souvenir muy popular.

Y qué mejor brebaje para acompañar un delicioso dulce que el café. Esta bebida juega un papel fundamental en la escena vienesa, y la cultura que se ha organizado en torno a ella es tan apreciada que ha sido nombrada “patrimonio cultural inmaterial” por la UNESCO. 

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