Roma, la ciudad eterna

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La ciudad eterna es también la ciudad de la sorpresa, sin duda una de las zonas urbanas más fascinantes y singulares del mundo. Es excepcionalmente rica en historia, cultura y arquitectura... A lo que podríamos añadir los propios romanos, una mezcla efervescente de temperamento latino y encanto. Todo ello da como resultado una ciudad como ninguna. 

Habiendo sido el centro de la civilización romana, Roma posee una increíble riqueza de objetos culturales e históricos. El Museo Nacional alberga la colección arqueológica más importante del mundo, mientras que el Museo Capitolino posee las esculturas clásicas más antiguas de la ciudad. En el museo del Palazzo dei Conservatori podemos admirar esculturas griegas y romanas, jarrones etruscos y sarcófagos paleocristianos. 

La Pinacoteca Capitolina acoge pinturas muy destacadas y en el Museo de Roma encontramos documentos municipales desde la Edad Media a la actualidad. El turista no debe dejar de visitar el Museo Barracco con reliquias asirias, babilónias, egipcias y etruscas, así como el Museo Nacional de Castel Sant’Angelo. La Galería Doria Pamphili presume de una valiosísima colección pictórica privada. Tenemos, además, la Galería de Arte Antiguo, la Galería y Museo Borghese y el Museo Nacional de Villa Giulia. El imponente complejo de los museos del Vaticano contiene innumerables obras maestras de primer orden.

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Roma es una ciudad que no necesita publicidad. Realmente podemos afirmar que no hay otro sitio en el mundo igual, desde luego no uno que reúna tanta historia, arte, bellísima arquitectura, buena comida y una identidad única. Los motivos para visitarla son interminables y Secretplaces te ofrece los mejores alojamientos para que la puedas disfrutar. Hoteles boutique, si buscas un hotel con encanto en el que conocer la ciudad eterna, o un acogedor bed & breakfast si viajas con un presupuesto más ajustado. Y si te sientes más cómodo en un apartamento, echa un vistazo a los que ponemos a tu disposición, la elección es tuya. En cualquiera de ellos podrás disfrutar de la auténtica ‘Dolce Vita’.

Dónde ir en Roma

Es sencillamente imposible ver todo en unos días, ¡Y probablemente en unos meses! La lista de atractivos que ofrece la ciudad, de cosas que ver y descubrir es interminable. En el centro de la ciudad puedes disfrutar de uno de sus monumentos más conocidos, que ya es decir mucho, es el Coliseo, una de las muchas imágenes emblemáticas de la ciudad. Construido en el siglo I d.C. es Patrimonio de la Humanidad y una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. El Panteón es un templo circular dedicado a todos los dioses, si lo visitas podrás maravillarte con su cúpula y su famoso óculo central, una ventana circular que permanece abierta para que entre la luz. 

Por supuesto el Foro Romano es una visita obligada: se trataba del espacio central de la ciudad en el que transcurrían numerosas actividades de la vida diaria de los romanos y en el podemos encontrar numerosos restos de templos y ruinas importantes. La Fontana di Trevi es otra de las postales más conocidas de la ciudad, ¿Quién no recuerda esa escena en la que Marcelo Mastroianni y Anita Ekberg se bañan en sus aguas en “La Dolce Vita”? Y en la ciudad eterna no podían faltar los museos, cabe destacar la Galería Nacional de Arte Antiguo, la Galleria Borghese o los Museos Capitolinos. 

Dentro de Roma encontramos la ciudad del Vaticano, centro de la espiritualidad católica  y con un patrimonio artístico, arquitectónico y cultural impresionante. La Basílica de San Pedro es uno de los mayores templos de la cristiandad. Situada, según la tradición, en el lugar de entierro de San Pedro, su interior alberga una colección sin igual de obras artísticas. Desde la “Piedad” de Miguel Ángel, o todos los monumentos de monarcas y santos y efigies de las tumbas de los Papas, hasta el Baldaquino de San Pedro, la Cúpula, el Presbiterio o la Sacristía… Por no hablar del inmenso valor y belleza arquitectónica del edificio en sí. También se debe visitar la Capilla Sixtina, uno de los tesoros más preciados de la Ciudad del Vaticano, en el Palacio Apostólico.

Los visitantes también pueden conocer las excavaciones arqueológicas y relajarse después en el pintoresco barrio de Trastévere, que parece una aldea en el centro de la ciudad. Por si no has tenido suficiente se organizan viajes de un día desde la capital: incluyen la Villa de Adriano, cerca del pueblo de Tívoli y los espectaculares jardines de la Villa d’Este, en el centro del mismo Tívoli.

Gastronomía en Roma

La cocina típica de la ciudad ha evolucionado a la par que su agitada historia. Aunque la base de su gastronomía siempre ha estado en platos de origen pobre, pero cocinados con mucha imaginación y dando lugar a recetas típicas muy sabrosas y nutritivas, muchas de ellas pensados para saciar el apetito de los campesinos que trabajaban en toda la región del Lacio y la campiña romana. Hoy en día, esas comidas campesinas se han puesto de moda y exportado a todo el mundo por lo que muchos de los platos tradicionales posiblemente los consumas habitualmente en tu casa o en algún restaurante de tu ciudad.

Una buena comida romana siempre debe estar precedida por “Antipasti” (es decir, antes de la comida o el “pasto”) y como por ejemplo los Supplì alla Romana – croquetas de arroz con tomate, carne y mozzarella – o los Fiori di Zucca – flores de calabaza rebozadas y fritas. Y seguidos por supuesto de un buen primer plato, generalmente pasta. Como los conocidos Spaghetti alla Carbonara – huevos batidos y crudos, queso pecorino, pimienta y Guancile, una especie de “panceta” italiana, y no, NO llevan nata – o ñoquis, por ejemplo los Gnocchi alla romana que en este caso son un poco diferentes, ya que tienen forma de disco, y se hacen con otros ingredientes – como huevo, queso, mantequilla y harina de sémola. 

Y después lo habitual es comer un plato principal de carne o pescado y una guarnición. Como el Abbacchio alla romana – cordero cocinado en aceite de oliva con ajo, jamón, hierbas aromáticas, sal y pimienta, que se sirve con patatas asadas – la Coda alla vaccinara – un plato muy sabroso y tierno, con hecho con rabo de buey, vino, especias y verduras como el apio y las zanahorias – o la Saltimbocca alla Romana – que literalmente significa “salto en la boca”. Son filetes de ternera cortados muy finos y enrollados con jamón de Parma y hojas de salvia.

Respecto a los postres no puedes dejar Roma sin probar la Crostata con le Visciole – tarta con ricotta y mermelada – o los Maritozzi – unos panes dulces con nata montada. También son muy famosos los Profiterole o profiteroles, con diferentes rellenos. Y qué mejor manera de acabar una deliciosa comida que con alguno de los licores típicos, como el conocido limoncello, la sambuca (licor de anís), o la grappa (aguardiente).

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